El fin de semana del 9 al 11 de abril se celebró en nuestra Parroquia el I Retiro Effetá de jóvenes, realizado conjuntamente con la Parroquia de Santa Beatriz de Silva, en la Casa “Santa Luisa” de Chueca (Toledo).

Effetá” es un retiro de jóvenes para jóvenes, dirigido a todos aquellos valientes que quieran encontrarse durante un fin de semana con la Verdad de su vida. Hemos tenido la suerte de contar con un grupo de 25 jóvenes que han caminado durante el retiro, otros 22 que han servido, y 5 adultos que también han colaborado durante el fin de semana. A continuación, reproducimos el testimonio de Amalia, una de las jóvenes que ha vivido este retiro, a la cual agradecemos el que haya compartido con nosotros su experiencia:

“Para mí este retiro ha sido un regalo, una nueva oportunidad para confiar y comenzar nuevamente de Su mano. Me he dado cuenta de que normalmente vivimos volcados hacia fuera, y la importancia de adentrarnos en nuestro corazón, porque es ahí donde estamos llamados a vivir.

He experimentado lo que es abrirse a toda la realidad divina y humana, y lo que es la fe verdadera que inspira toda acción, una fe que muestra a Dios en todas las cosas, que hace que las palabras “inquietud” y “temor” no tengan ya sentido. Una fe que hace caminar por la vida con serenidad, con paz, con alegría profunda, como un niño cogido de la mano de sus padres, una fe que hace verlo todo bajo una luz distinta. Además, me he podido abandonar en lo único que siempre permanece: el Amor. He experimentado que sólo en Él reside lo que no ha de morir: un amor incondicional, desmedido, absoluto, perdurable.

Como en cualquier relación humana de amor, es necesario mantener una relación afectiva viva, para que el amor sobreviva y crezca. He descubierto que lo que necesitamos es mantener viva una relación entre Alguien que está dispuesto a todo por mí y entre nosotros, que queremos estar dispuestos a todo por Él. También he llegado a la conclusión de que mientras no nos quitemos los apoyos falsos a nuestra felicidad, no tendremos el Espíritu de Cristo. Sólo vaciándonos podemos gozar de libertad, de la libertad que permite amar y ser amados, que permite la entrada del Espíritu en nosotros.

Estas son algunas pinceladas de lo mucho que he aprendido a lo largo de estos días. Si pudiera resumir todo esto, diría que para mí el retiro ha sido un manantial donde saciar la sed, donde nutrir el alma y echar raíces. Ha sido sin ninguna duda una de las mejores experiencias de mi vida”.